| “Acabamos
de escuchar cómo el Rey de los Macabeos mandó
a ofrecer sacrificios por aquellos soldados que habían
caído en la batalla. No lo habría hecho, dice
la Palabra de Dios, si no hubiese creído en la resurrección
y en la vida eterna.
También nosotros, que el 2 de abril hemos celebrado
el día de la Soberanía, hoy volvemos a reunirnos
para ofrecer el Santo Sacrificio de la Misa por los caídos
en Malvinas. La Santa Misa no es un recordatorio u homenaje.
Es aplicar los méritos de la muerte de Nuestro Señor
Jesucristo y de su resurrección, a las almas de los
fieles difuntos. En este caso a las almas de aquellos con
los que hemos contraído un deber eterno de gratitud
y justicia.
Ellos son los que, como oíamos en el Evangelio, “no
amaron tanto sus vidas que temieran a la muerte”, y
las ofrendaron por la Patria. Quien da su vida por la Patria,
también la da por Dios. La patria es el prójimo.
El prójimo que está allí y el que ya
no está pero son quienes nos dejaron la Patria como
herencia y aquellos que vendrán y a quienes se la debemos
engrandecida. Amamos al prójimo por amor de Dios. Amamos
a la Patria por amor de Él.
La palabra “patria” tiene la misma raíz
que la palabra “padre”, a ella hemos de amarla
y honrarla pues es un mismo mandamiento. Nuestros queridos
muertos “son” la Patria. Y quienes cayeron por
ella, nos han de ser más queridos. Porque somos cristianos
y patriotas, porque ellos lo fueron. La Iglesia tiene sus
santos y mártires, la Patria tiene sus héroes
y próceres. En Cristo, el amor a Dios y a la Patria
se hace grande hasta la cruz y ya no son dos amores, sino
uno sólo y verdadero, parafraseando al poeta.
Hoy pedimos para nuestros héroes y todos los caídos,
la paz. Pero no la del cementerio, sino la que conlleva aquellos
laureles de la gloria que no se marchitan y que sólo
Dios da a quienes libran el buen combate.
Pedimos que nosotros no descansemos sino que siempre seamos
luchadores por el espíritu de soberanía, sin
la cual la Patria no puede ser grande ni hermosa.
Pedimos por quienes habiendo combatido en nuestras Islas Malvinas
y desde aquel 13 de junio a la fecha, han muerto. Por quienes
lucharon y viven y están junto a nosotros, y por sus
familias.
Que a todos Dios nos bendiga y fortalezca en la misión.
La Virgen de Luján nos asista en nuestros ruegos.”
Monseñor Mario Bonabotta
Capellán Mayor del Ejército
Compartí unos minutos de reflexión con
Monseñor Bonabotta
de lunes a viernes a las 17 hs por FM 87.5 "La
primera del Dial"
o a través de Internet en
www.laprimeradeldial.com
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