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noviembre 2008

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RECONQUISTA DE BUENOS AIRES / Las Invasiones Inglesas y sus consecuencias / Hacia el bicentenario de la Patria • Nota X
Calle por calle, casa por casa sin tregua para el invasor


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RECONQUISTA DE BUENOS AIRES / Las Invasiones Inglesas y sus consecuencias (Segunda Parte)

Hacia el bicentenario de la Patria Nota X
 
Calle por calle, casa por casa sin tregua para el invasor
Por Armando S. Fernández

Las directivas que el primer ministro británico Lord William Whyndam trasmitió al General John Whitelocke, fueron terminantes: “Por orden de su Majestad, el rey Jorge III, Buenos Aires debe quedar bajo el dominio inglés”. Y Whitelocke, que tenía bajo su mando a casi doce mil hombres, le respondió, muy seguro de sí mismo, que “eso era lo que, inevitablemente, sucedería”
 
Recuperada la ciudad de Buenos Aires y con Santiago de Liniers como virrey interino, el gran héroe de la Reconquista se ocupó de emitir el 9 de septiembre de 1806 un bando en el que se convocaba a la formación de nuevos cuerpos

militares. Se temía y con razón que los ingleses no tardarían en repetir la primera y frustrada intentona de apoderarse de la ciudad. Así nacieron regimientos de gallegos, vizcaínos, andaluces, catalanes, etc, todos ellos provenientes de la colectividad española. Pero también esta histórica proclama originó el primer regimiento auténticamente criollo, el de la Legión Voluntarios Urbanos Patricios, cuya jefatura recayó en don Cornelio Saavedra -ilustración arriba a la izquierda-.

 
El ataque de Whitelocke
El 16 de enero de 1807 los ingleses desembarcaron en Montevideo, sitiando y doblegando la ciudad. El jefe inglés sabía que no debía cometer los errores del Comodoro Home Popham que no la había tomado el año anterior. Desde Montevideo se lanzaría a la conquista de Buenos Aires. Entretanto, dos mil voluntarios llegaron desde esta orilla para auxiliar al gobernador oriental Pascual Ruiz Huidobro. Entre ellos, había seiscientos soldados del Regimiento de Patricios al mando del Coronel Elío. Ellos libraron un combate desigual y fueron derrotados y ese fue el verdadero bautismo de fuego de los Patricios.
El 28 de junio Whitelocke -ilustración arriba a la der.- y sus tropas desembarcaban en la Ensenada de Barragán, transitando bajo mal tiempo los 65 km que los separaban de El Retiro. El 1º de julio Liniers los enfrentó en los corrales de Miserere, pero sus hombres fueron batidos por la experimentada tropa británica. Inexplicablemente los ingleses cometieron el terrible
 

Patricios: Desde la Defensa de Buenos Aires hasta el grito libertador de Mayo

Acudiendo al llamado de Liniers, los criollos se presentaron en el Fuerte de la ciudad el 15 de septiembre de 1806. Se crearon tres batallones y para cuartel del regimiento fue destinado, en febrero de 1807, el edificio del Real Colegio de San Carlos (hoy Colegio Nacional de Buenos Aires, en Bolívar 263), situado a una cuadra del Cabildo. Algunos de aquellos oficiales se llamaban Medrano, Chiclana, Díaz Vélez, Perdriel, Monte de Oca y Manuel Belgrano (quien llegaría a ser jefe de la unidad). Entre ellos estaba también un joven subteniente, Vicente López y Planes, quien sería tiempo después el autor de la letra de nuestro Himno Nacional. Los tres batallones estaban compuestos, cada uno, por una compañía de cazadores, otra de granaderos y cinco de fusileros. Para el 18 de octubre de 1806 el Ejército de Buenos Aires contaba con un total de 7.883 efectivos, de los cuales, 1.448 pertenecían a los Patricios. Su jefe, Cornelio Saavedra, fue nombrado Presidente de la Primera Junta de Gobierno Patrio. Los Patricios defendieron con el filo de sus bayonetas el grito de Mayo de 1810 y son históricamente la génesis del Ejército Argentino. Desde hace dos siglos pelearon en todos los combates y batallas librados por la Nación Argentina.


error táctico de no explotar a fondo aquella primera victoria. Eso les daría tiempo a los defensores de rehacerse y prepararse para la batalla decisiva. El Alcalde español Martín de Álzaga organizó férreamente la defensa civil. Los pobladores se prepararon a combatir calle por calle y casa por casa. Los Patricios fueron distribuidos en varios puntos de la ciudad. En la Plaza de Toros ubicada en El Retiro y en la Plaza Mayor. Asimismo reforzaron al Batallón de Arribeños, ubicado en la iglesia de La Merced. Esta posición iba a cerrar al enemigo el último puesto de resistencia.
El 5 de julio de 1807 unos seis mil soldados atacaron Buenos Aires. Siete mil defensores los esperaban. La muerte se adueñó de las calles. Llovieron balas, agua, grasa y botijos de aceite hirviendo sobre el invasor, desde las barricadas y terrazas. Las tres divisiones de Whitelocke avanzaron fraccionadas en catorce columnas, desde el oeste hacia el centro. Entre otros, los batallones ligeros y el 95, liderado por el Teniente Coronel Dennis Pack, un indigno oficial vencido el año anterior, quien había jurado no volver a tomar las armas. Contra esta fuerza chocaría el grueso del Regimiento de Patricios. Los brigadieres Auchmuty y Lumley presionaron hacia el centro pero fueron contenidos por Patricios, Arribeños y Andaluces. Los británicos, comandados por Cadogan, se vieron emboscados y aniquilados por los Patricios que comandaba Saavedra. Abandonaron sus cañones y se retiraron, encontrándose con Pack que había sido rechazado en su intento de apoderarse de la Iglesia de San Francisco. Ambas fuerzas ocuparon la Iglesia de Santo Domingo, pero ante la embestida de criollos y españoles, el Brigadier Craufurd decidió rendirse. El ya desesperado Whitelocke jugó su última carta enviando a más de mil soldados que se enfrentaron a Patricios, Gallegos y Andaluces. Tras el terrible choque, la última esperanza de victoria para los ingleses se esfumó. Whitelocke rindió sus armas y banderas el 7 de julio de l807. La última aventura bélica inglesa en el Río de la Plata había terminado en desastre. Esta nueva victoria contra tan poderoso enemigo afirmó en los patriotas criollos la certeza de que debían independizarse del poder español.
 
PRÓXIMA NOTA: La vida en el Buenos Aires Colonial
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