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Modelado de figuras en metal. El Coronel Jose de San Martin en el Combate de San Lorenzo. 3 de febrero de 1813
Por Jorge Eleazar, Modelista militar Profesional
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Las tropas españolas sitiadas en Montevideo por el ejército de Buenos Aires, tenían como único método de subsistencia el realizar periódicas incursiones al territorio controlado por la Junta , mediante el envío de naves y tropas que desembarcaban en estancias, poblados y caseríos, donde se apoderaban de ganado y granos.
Como hasta esos momentos no se contaba con suficientes naves como para hacer efectivo el bloqueo naval, se dispuso que se apostaran observadores en distintos puntos altos del río Paraná, para que alertaran con tiempo el paso de las naves españolas y así poder repeler sus ataques.
El 28 de enero de 1813, el comandante del puerto de San Nicolás, informó de la presencia de una flotilla española que remontaba el río Paraná, en busca de vituallas para la sitiada Montevideo. El Gobierno Central comisionó entonces al recién nombrado Coronel José de San Martín para que actuara contra ellos. Este salió de Buenos Aires, con 141 hombres de su Escuadrón y viajando de noche y paralelo a la flota esperó el momento en que desembarcaran para atacarlos, oportunidad que se presentó en el paraje de San Lorenzo el 3 de febrero de 1813.
Bartolomé Mitre en su “Historia de San Martín”, describe así la escena previa al ataque:
San Martín, al bajar precipitadamente de su observatorio, encontró al pie de la escalera al viajero inglés John Parish Robertson, a quien dirigió esta frase: “Ahora en dos minutos estaremos sobre ellos espada en mano…”
Un arrogante caballo bayo, de cola cortada al corvejón, militarmente enjaezado, se veía a pocos pasos, teniéndolo de la brida su asistente Gatica. Arengó a la tropa diciéndoles: “No olviden las lecciones aprendidas y no disparen un solo tiro, el combate será a sable y lanza , espero que tanto los señores oficiales como los Granaderos se portarán con una conducta tal cual merece la opinión del Regimiento.”
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La Figura
Realizada en aleación de metales, en 54 mm., de la marca Meulen Artesanías, representa el momento en que el Coronel San Martín ordena la carga, estando dentro del proyecto de la marca, acompañarla con tres figuras más de granaderos (un trompa, uno con sable y otro con lanza), completando así la escena de San Lorenzo.
La figura del caballo consta de cuatro piezas, el cual está compuesto por una mitad con cabeza, otra simple, cola y orejas, estando la montura integrada a estas piezas. La figura de San Martín consta de tres piezas, siendo el torso con la cabeza integrada el principal y los brazos ensamblables mediante pernos, lo que permite su correcta colocación, teniendo como complementos la vaina del sable y las dos partes del freno, siendo sus partes de fácil armado, por la limpieza de la matricería.
Luego de quitar las rebabas de la fundición y pasar por sobre sus marcas una lima de grano fino, se procedió al armado de la misma, para lo que se usó adhesivo de dos componentes de color gris, ya que este permite una mejor visualización de las fallas que pudieran quedar en las uniones. Posteriormente se le dio una mano de imprimación con una base acrílica de color blanco para el caballo y celeste a la figura, una vez terminado esto, se las dejó secar durante 24 horas.
Pintura del Caballo.
El bayo es un pelaje de los más antiguos, siendo este apreciado desde tiempos inmemoriales en la Península Ibérica por ser sinónimo de guapeza y valor, tal como se lo encuentra en relatos, cantares y poemas, aprecio que se traslada a America, con los españoles. Existen de este pelaje más de 15 variantes, pero al no haber encontrado datos exactos de cuáles eran las características del caballo que montaba en ese momento el Cnl San Martín, se decidió hacer un bayo encerado de cabos negros, por ser los más comunes para el uso militar.
El tipo de pelaje, de acuerdo a lo descripto por Emilio Solanet, es un bayo más oscuro que otros y análogo al color de la cera virgen; es limpio y sin zona de pelos más hoscos, y no trae cebraduras. Se procedió em consecuencia, a realizar mezclas de pinturas hasta lograr el Isabella Color de los estándares de R. Ridgway, quien comparó el pelaje de nuestro Bayo, con los colores del Cervus Dama, Félix Puma y Félix Leo, observados en el Zoo de Buenos Aires. Al ser este trabajo una tarea de prueba y error, no hay precisión en las proporciones de los colores, usándose ocres, siena, amarillos y blancos.
Para dar mayor vistosidad a la figura se le dejaron la cola y las crines largas ya que ayudan a la visión de movimiento, las mismas se pintaron con una base de blanco procediendo a dar una pasada de pincel seco en negro, ya que es común en este pelaje la mezcla de estos colores en las crines, como así también en patas y manos, cosa que se hizo en la figura. Luego se pintaron los vasos de color negro y se detallaron las herraduras. Una vez terminada la tarea de pintura del caballo se procedió a pintar la montura, para lo cual se dieron dos manos de azul noche con aguadas en azul celeste, perfilándose los “entorchados” de la misma con pintura dorada. El correaje del caballo, obtenido de tirillas de aluminio, fue pintado con negro procediendo a marcar con dorado las hebillas.
Pintura de San Martín
La figura que representa al Coronel San Martín, lo muestra con el uniforme “de diario” o “petit uniforme” el que casi seguro utilizó en todo su viaje desde Buenos Aires a San Lorenzo con el agregado de sus charreteras como distintivos de jefe. Se le dieron dos manos de azul noche, para luego proceder a “levantar” las luces en los pliegues mediante aguadas de azul celeste, color que se iba aclarando a medida que se depositaban en la parte más alta de los mismos. Finalmente se le dio una aguada de azul para fundir los colores, posteriormente se perfilo con blanco y posteriormente de rojo los vivos del uniforme, detallándose con color dorado los botones, granadas de los faldones y hebilla del cinturón. Las charreteras recibieron una mano liviana de negro y sobre el mismo se procedió a aplicar dorado mediante la técnica de pincel seco, para resaltar las partes de la misma, procediendo posteriormente a repasar las salientes con pincel y color dorado para su mejor terminación.
La cara recibió una base de blanco marcándose los ojos mediante una punta de madera para posteriormente aplicar un color base de carne. Se pintó de rojo el interior de la boca perfilándose los dientes. Se inició la tarea de dar las luces a la cara para marcar los rasgos. Completado esto se procedió a dar color al pelo (negro), con luces tenues en azul. El sombrero falucho o elástico, se pintó con negro dando luces con gris oscuro en las puntas y se pintó la escarapela nacional bajo una tira dorada. |
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Las manos se pintaron de blanco, ya que era reglamentario que los oficiales usaran guantes blancos cuando montaran en combate. Las altas botas granaderas fueron pintadas en negro con luces en gris oscuro y sobre la mismas se perfilaron los estribos y espuelas. El correaje se pintó de blanco, ya que establecía el uso de éste para diario y combate. La vaina del sable, se pintó imitando las características del sable “corvo” usado por San Martín.
Terminada la parte de pintura se procedió al montaje sobre una base tintada en negro, a la que se le aplicó mediante cola vinílica, una capa de aserrín teñido de verde. Luego se realizaron las perforaciones para “anclar” el caballo, a cuyos pernos se les aplicó una gota de pegamento de cianoacrilato. Posteriormente se colocó la parte del freno a lo que se le adicionaron cintillas de papel pintadas de negro, para simular las riendas. A continuación se colocó la figura de San Martín, fijándola en la posición mediante gotas de pegamento cianoacrilato, procediendo después a pasar las riendas por el agujero hecho en la mano, estirando esta y fijándola con cianoacrilato, dándoles una caída natural.
Figura marca MEULEN ARTESANÍAS.
Pinturas acrílicas de varias marcas.
Fuentes
Chaves, Mario, Uniforme del Regimiento de Granaderos a Caballo 1812-1820, en Revista Master - 1985
Anschütz, Camilo, Cnl, Historia del Regimiento de Granaderos a Caballo, Tomos I y II -
Solanet, Emilio, Pelajes criollos, Sante Claire Editora, 1984
Mitre, Bartolomé, HISTORIA DE SAN MARTIN -
Piccinali, Héctor, Cnl (R) Vida de San Martín en Buenos Aires
ARCHIVO GENERAL DE LA NACION - Comisaría de Guerra 1812 Sala X - 4 - 2 - 3-; Guerra 1812 - Sala X 8 - 4 -1  |
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