| “Tango
que es burlón y compadrito, se ató dos alas
la ambición de mi suburbio”. Al momento de ponerle
letra, fue este el verso que eligió Enrique Santos
Discépolo para comenzar.
El Choclo es uno de los tangos más célebres
que, a través de su música, refleja indubitablemente
el perfume del tango y la milonga. Este “himno”
de la música ciudadana es obra de Ángel Villoldo,
exponente de la llamada “Guardia Vieja” del tango.
Si bien fue estrenado en 1903 por la orquesta de José
Luís Roncallo, este tango data de 1898. Y como en aquel
entonces el tango todavía era considerado despectivo
y prostibulario, la excusa para tocarlo fue que dicha pieza,
en realidad, era una “danza criolla”. Irónicamente,
terminaría siendo (junto con “La Cumparsita”)
la sucesión de notas definitorias del tango. Explica
la hermana del autor que El Choclo “no hace
referencia al alimento, sino a un malevo porteño que
así era apodado por su pelo rubio.”
Dada su popularidad, el tema cuenta con más de una
letra. En principio Villoldo esbozó estos versos:
De un grano nace la planta
que más tarde nos da el choclo
por eso de la garganta
dijo que estaba humilloso.
Tiempo después reformularía el tema para renombrarlo
“Cariño Puro”. Juan Carlos Marambio Catán
puso su propia poesía a la música de Villoldo,
ya en los 30:
Vieja milonga que en mis horas de tristeza
traes a mi mente tu recuerdo cariñosa,
encadenándome a tus notas dulcemente
siento que el alma se me encoje poco a poco.
Pero la versión para muchos definitiva fue la que
cuenta con letra de Enrique Santos Discépolo, quien
eligió hacer un homenaje al origen del tango y su éxito,
y que dice:
Carancanfunfa se hizo al mar con tu bandera
y en un pernó mezcló a París con Puente
Alsina.
Triste compadre del gavión y de la mina
y hasta comadre del bacán y la pebeta.
Por vos shusheta, cana, reo y mishiadura
se hicieron voces al nacer con tu destino…
Misa de faldas, querosén, tajo y cuchillo,
que ardió en los conventillos y ardió en mi
corazón.
Para el tiempo en que el tango ya era dominante en Buenos
Aires, “El Choclo” fue interpretado por Tita Merello,
Libertad Lamarque, el propio Marambio Catán, Francisco
Canáro, Juan D’Arienzo y un largo etcétera.
En 1952, probando ya ser un obligado en el repertorio tanguero,
y debido al éxito al que hace referencia Discepolín,
la música recibió una letra en inglés,
pasando a llamarse “Kiss Of Fire” (Beso de Fuego)
llegando a ser grabada por el ídolo del jazz Louis
“Satchmo” Armstrong. Sin embargo, la adaptación
estadounidense no pudo opacar a la música y letra porteña,
que sigue siendo la marca registrada de “El Choclo”.
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