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ICONOGRAFÍAS
DE LA HISTORIA
La épica y lo cotidiano: imágenes
de la Guerra Guazú 1865 -1870
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El viernes 12 de Septiembre a las 20.00 inaugura
en el Museo Provincial de Bellas Artes "Dr. Juan Ramón
Vidal" la exposición "La épica y lo
cotidiano: imágenes de la Guerra Guasú "
1865 – 1870 con obras de Cándido López, Adolf
Methfessel, José Ignacio Garmendia y Modesto González.
La muestra estará acompañada de actividades relacionadas,
charlas, mesas redondas, proyecciones de films y la curadoría
de Mariana Giordano y Roberto Amigo, en el Museo Provincial
de Bellas Artes Juan Ramón Vidal.
Esta exhibición propone un dialogo entre los diversos
estilos y técnicas de los artistas que representaron
la Guerra del Paraguay, así reúne a cuatro pintores
–Cándido López, Adolf Methfessel, José
Ignacio Garmendia y Modesto González– junto a una selección
de fotografías y grabados de prensa. Imágenes
de batallas, las más sangrientas en las historia de América
Latina, pero también de la cotidianidad de una guerra
que se extendió por cinco años de extensas esperas
en campamentos y trincheras, con epidemias de cólera
y fiebres, en medio de una naturaleza desafiante.
La Guerra del Paraguay
En 1863 Venancio Flores organiza una revolución contra
el gobierno Uruguayo y recibe el apoyo del Imperio del Brasil.
El presidente Francisco Solano López reclama el equilibrio
continental y solicita al gobierno argentino el libre tránsito
de sus tropas hacía el territorio del Brasil. Mitre fija
posición de neutralidad y niega el permiso.
El 14 de Abril de 1865 la ciudad de Corrientes es ocupada por
el ejército paraguayo. El 1 de mayo de 1865 Argentina,
Uruguay y Brasil firman el Tratado de la Triple Alianza. Corrientes
es el escenario principal de la guerra hasta el 18 de Septiembre
de 1865, cuando el general paraguayo Estigarribia se rinde en
Uruguayana.
A mediados de abril de 1866 los ejércitos aliados toman
la isla de Itapirú, en territorio paraguayo. Se inicia
la Campaña del Cuadrilátero con sangrientos combates:
los aliados triunfan en Estero Bellaco y Tuyutí, la mayor
batalla de la historia sudamericana. A mediados de julio los
paraguayos vencen en Boquerón.
El 12 de septiembre se realiza la entrevista de Yataytí
Cora, entre Mitre y Solano López, pero el Imperio de
Brasil se opone al acuerdo de paz. El 22 de septiembre los aliados
son derrotados en Curupaytí.
En 1868 los ejércitos aliados quedan al mando del marqués
de Caixas. Brasil manumita esclavos para incorporarlos al ejército.
A mediados de febrero se inicia el bombardeo de Humaitá,
que es tomada el 15 de julio.
El 5 de enero de 1869 es ocupada Asunción. El Mariscal
López muere en combate en Cerro-Corá en 1870.
Uno de los principales desafíos de la guerra fue la movilización
y el abastecimiento de tropas, cuyo número, en algunos
momentos, fue de 60.000 soldados. La utilización centralizada
de todos los recursos y bienes, con la sociedad civil movilizada,
anticipan la guerra total del siglo XX. El Paraguay, que había
incorporado niños a su ejército, al final de la
guerra había perdido el 60% de su población de
450.000 habitantes.
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Cándido
López
Cándido López opta por una pintura que
hace constar los hechos mediante la búsqueda de la fidelidad
analítico-descriptiva, sin sujetarse a la normativa académica
de espacio pictórico, composición y color, continuando
la tradición regional de la pintura de las guerras civiles
derivada de los grabados de batallas y la cartografía
militar. Suma a esta tradición su experiencia en la fotografía
y el aprendizaje técnico, en particular con Ignacio Manzoni,
en la representación del paisaje.
La mayoría de las pinturas son elaboradas a partir de
los croquis y apuntes tomados por el artista durante la guerra,
acompañadas con textos explicativos de los sucesos, los
escenarios y las tropas.
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Adolf Methfessel
A comienzos de la Guerra del Paraguay, el suizo Adolf
Methfessel llega a Corrientes. En su obra destaca la importancia
otorgada a la representación de la naturaleza, acorde
con su condición de ilustrador científico. Estanislao
Zeballos le encargó las ilustraciones para una historia
de la guerra que no llegó a publicarse. Si Cándido
López es un protagonista del conflicto, un herido de
guerra que inevitablemente piensa desde la línea de fuego,
Methfessel puede asumir la distancia de observador extranjero,
aunque luego permaneció en la Argentina por espacio de
treinta años, en los que ejerció como ilustrados
científico en el Museo de la Plata. José
Ignacio Garmendia
José Ignacio Garmendia es principalmente un
narrador de la Guerra del Paraguay. El tono anecdótico
de los escritos Recuerdos de la Guerra del Paraguay es paralelo
a su obra de acuarelista sujeta a los detalles menores. En sus
trabajos utiliza la fotografía y la obra de otros artistas
como documentos históricos. Su preocupación por
las cuestiones plásticas permite ubicarlo en la tradición
de los artistas militares, aficionados que tuvieron una fuerte
presencia discursiva hasta la consolidación del campo
artístico en la década del ochenta.
Modesto González
A principios de siglo la valoración de Modesto
González como pintor de la Guerra del Paraguay era superior
a la de Cándido López. Modesto González
representó tanto batallas como retratos de oficiales
de la guerra (Francisco Javier Muñiz, Gaspar Campos,
José Ignacio Garmendia), algunos de ellos siguiendo la
tradición de la retratística ecuestre. González
es un pintor de la Guerra del Paraguay como relato heroico,
completando la diversidad de tradiciones visuales del conflicto.
La regional militar de Cándido López, la científica
de Methfessel, la cronista documental de Garmendia y la heroica
de González. Grabados de trinchera
En las trincheras paraguayas se edita una prensa popular,
ilustrada con grabados –hechos con matrices de madera– de contenido
humorístico y alegórico, que fue otro de los diversos
modos de representación que conforman la compleja cultura
visual durante los tiempos de la guerra. Las xilografías
de Cabichuí y El Centinela son resultado del cruce entre
la cultura letrada y la popular. Además de ser el canto
de cisne de la representación del discurso americanista
y la defensa del caudillismo.  |
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