|
|
Breve Historia del Libertador de Argentina, Chile y Perú
|
“Un día, cuando saltaban las
piedras en España al paso de los franceses, Napoleón
clavó los ojos en un oficial, seco y tostado, que vestía
uniforme blanco y azul; se fue sobre él, y le leyó
en el botón de la casaca el nombre del cuerpo: “¡Murcia!”
Era el niño pobre de la aldea jesuita de Yapeyú,
criado al aire entre indios y mestizos, que después de
veintidós años de guerra española empuñó
en Buenos Aires la insurrección desmigajada, trabó
por juramento a los criollos arremetedores, aventó en
San Lorenzo la escuadrilla real, montó en Cuyo el ejército
libertador, pasó los Andes para amanecer en Chacabuco;
de Chile, libre a su espada, fue a Maipú a redimir el
Perú; se alzó protector en Lima, con uniformes
de palmas de oro; salió, vencido por sí mismo,
al paso de Bolívar avasallador; retrocedió; abdicó;
cedió a Simón Bolívar toda su gloria; pasó
solo por Buenos Aires; se fue a Europa, triste; murió
en Francia, con su hija Mercedes de la mano, en una casita llena
de flores y de luz. Escribió su testamento en una cuartilla
de papel, como si fuera el parte de una batalla; le habían
regalado el estandarte que el conquistador Pizarro trajera a
América hace cuatro siglos, y él le regaló
el estandarte, en su testamento, al Perú.” Esta
es la manera en que José Martí resume toda la
existencia de José de San Martín.
Abrir
artículo completo en PDF  |
 |
|